sábado, 21 de julio de 2007

UN DIA DE FURIA EN PUERTO DESEADO/ Así lo relató TIEMPO SUR

Ardieron cinco plantas pesqueras en Puerto Deseado

Trabajadores de la pesca agrupados en un sector disidente del Sindicato de Obreros Marítimos (Somu), quemaron ayer al menos cinco plantas pesqueras, en medio de un feroz conflicto con las empresas por el reclamo del cobro del Impuesto a las Ganancias y reformas de su convenio colectivo de trabajo.
La situación anoche en Puerto Deseado era caótica. Varios contactos de TiempoSur con vecinos de esa localidad del norte de Santa Cruz y con el grupo de noticias Vía Patagónica, daban cuenta de una situación de extrema gravedad.
En horas de la tarde, una columna de humo negro de varios metros cubría gran parte de la ciudad proveniente de la zona del Parque industrial, lugar donde se hallan las empresas. En la localidad de poco más de 17 mil habitantes, “la policía hizo lo que pudo, había cinco agentes en el municipio y otros cinco en la farmacia del Intendente”, narró uno de los vecinos que aún no salía de su asombro.
Los trabajadores que hace quince días mantienen paralizada las plantas de producción y almacenamiento, entraron a los edificios de las empresas Santa Elena, Argumasa, Empesud, Argenova, Pescargen y Vieira, a las que incendiaron en algunos casos y produjeron graves destrozos en otros. Aunque al cierre de nuestra edición, la información proveniente de esa localidad hablaba de que al caer la tarde, todas las pesqueras estaban ardiendo en mayor o menor grado.
Antes, los marítimos habían tomado el municipio de Puerto Deseado, después de que se cumpliera el plazo establecido como ultimátum, para las 12:30 del mediodía de ayer.
“Las protestas van a seguir hasta que no quede ninguna en pie" (...) “Acá no hay respuestas de nada, acá la gente va por más, no va a quedar empresa en pie", dijo el dirigente gremial Daniel Medina a la agencia Noticias Argentinas (NA).
En tanto, anoche se hablaba de la proximidad de unos cien efectivos de Gendarmería Nacional en la ciudad de Jaramillo, distante a unos pocos kilómetros de Puerto Deseado y se creía que en las próximas horas podría llegar a existir la intervención de un Juez, por lo que se temía algún tipo de enfrentamiento.

Conflicto

Algunos vecinos le dijeron a TiempoSur que si bien no avalaban los destrozos, comprendían y apoyaban a los trabajadores que desde hace semanas vienen reclamando ante las empresas, a quienes sindican como las principales responsables en la escalada del conflicto, al no dar ninguna respuesta a la solicitud de los marineros.
Según testigos, en la planta de Argumasa, la más grande de la localidad, los trabajadores incendiaron cámaras frigoríficas con más de mil toneladas de producto procesado.
"Se escuchan explosiones, esto es impresionante", relataban asombrados los ocasionales testigos de la protesta.
Al respecto, Medina señaló: "Los que tendrían que estar acá dando la cara están en Puerto Santa Cruz sobándole el lomo al
Presidente y no contestan el teléfono. Bueno acá tienen, la gente no espera más".
El dirigente marinero indicó que, si bien son conscientes que con la modalidad de protesta atentan contra sus propias fuentes de trabajo, "ellos (por los empresarios) están en contra nuestra".
"Dijeron que han perdido más de 300 millones de pesos. Entonces, ¿cuánto ganan que no nos dan lo que pedimos?", preguntó.
Sobre “el impuesto al trabajo”, como denominan a la aplicación del tributo de Ganancias, Medina le dijo el jueves a TiempoSur que el esfuerzo del marinero era castigado por producir.
En este sentido, el representante de los trabajadores consideró que debía haber una medida de parte del Estado nacional sobre el mismo, ya que están encuadrados en la 4º categoría, al igual que muchos profesionales.
“Nosotros no trabajamos 8 horas. Las del marinero son 12, hasta normalmente 18 horas de trabajo de lunes a lunes; no tenemos feriado; arriesgamos la vida porque la pesca es el segundo trabajo más riesgoso a nivel internacional; el desarraigo; las enfermedades que tenemos a raíz de nuestro trabajo; está bien, nadie nos obligó, pero esperamos que ese sacrificio de la gente de mar no se vea castigado por un impuesto al trabajo”, expresó.
Cabe remarcar que los trabajadores reclaman por un lado un tratamiento igual al obtenido por los petroleros en cuanto al tributo del Impuesto a las Ganancias, al tiempo que se manifiestan contrarios a ciertas cláusulas que forman parte del nuevo convenio colectivo de trabajo que su gremio madre (SOMU), firmó a nivel nacional con las cámaras pesqueras.
En este sentido, en los últimos días llegó a Puerto Deseado, Juan Nicolás Fuentes, secretario de Interior del Sindicato de Obreros Marítimos Unidos (SOMU) nacional, en calidad de "interventor" con el fin de notificar la destitución de sus cargos a los delegados del gremio, Daniel Medina y Ricardo Soto.
Esta destitución se basaba en que la medida que se lleva adelante por el gremio es considerada "inorgánica" por parte del Consejo Directivo Nacional. Pero dicha intervención no pudo ser concretada ya que los involucrados la rechazaron y agredieron física y verbalmente al dirigente nacional.

Empresarios

Por su parte, el titular de la Pesquera Santa Elena, Alfredo Pott, calificó de "vándalos" a los trabajadores que protagonizaron los desmanes. En diálogo con NA, Pott aseguró que "son gente que en su momento quiso formar su propio sindicato y no pudieron, y que se valen de acciones terroristas, tirando por la borda 30 años de trabajo, empresas que están creciendo, invirtiendo, llevando
Puerto Deseado a lo que es hoy".
El empresario señaló que desde el comienzo del conflicto, el pasado 3 de julio, la situación se fue agravando.
"Pero no nos imaginábamos nunca una reacción de este tipo. Se estaba hablando, ellos pedían para quedar mejor posicionados como entidad independiente, pero nunca esperamos algo de esta magnitud, realmente estamos asombrados", indicó.
Hay que destacar que el reclamo no sólo impedía la labor de las plantas sino que también mantenía paralizada la actividad portuaria. Por lo tanto, los barcos no podían descargar su producción, que ya fue previamente congelada en los buques, ni tampoco volver a salir para seguir pescando.
Las empresas dicen perder su inserción en el mercado comercial debido a la imposibilidad de cumplir con los compromisos adquiridos, muchos de ellos internacionales, ya que no sólo no pueden producir, sino que también están impedidos de sacar la mercadería ya elaborada de las cámaras frigoríficas.
"Ya no sabemos qué hacer. Vemos como el Gobierno mira hacia otro lado y nosotros perdemos en días todo por lo que trabajamos durante años" se quejan los empresarios. Además, afirman que muchas empresas se acercan a un punto crítico en sus economías, casi de no retorno. (Fuentes: TiempoSur, Vía Patagónica, El Orden Deseado, Noticias Argentinas).


Fuente: Redacción Tiempo Sur, Río Gallegos