EL ORDEN DIGITAL

viernes, 17 de octubre de 2014

BIBIANA ZUBIMENDI SE DESPIDE DE PUERTO DESEADO

Gracias, Puerto Deseado

…Y después de 30 años llegó el día de la partida.
Problemas de salud de índole familiar hicieron que tomara la decisión de dejar mi gran pasión, la pediatría . Parto hacia la ciudad de Buenos Aires, donde reside mi hijo menor y mi hermana, esta última quien compartirá conmigo la tarea de cuidar a mis padres
Quisiera das las gracias a la población de Puerto Deseado, donde pude desarrollar plenamente mi vocación.
Llegué a esta querida ciudad el 5 de mayo de 1984, año de su centenario, un día de mucha nieve, algo completamente nuevo para mí.
Puerto Deseado, tan solo cuatro mil habitantes, un pequeño hospital  muy bien cuidado y querido por todos. En aquel entonces no existía servicio de pediatría, lentamente fuimos incorporando tecnología y ganas, muchas ganas de seguir creciendo.
Agradezco a las autoridades que siempre se hicieron eco de mis pedidos. Agradezco también a mis colegas y al maravilloso grupo de enfermeros que estuvieron a mi lado cuidando a los pacientitos que requerían presencia continua.
Llevo en mi corazón las múltiples demostraciones de afecto de mis queridos pacientes y sus familias, muchas de las cuales estoy atendiendo hoy en segunda generación.
Mis gracias son infinitas, me sería imposible nombrar a todos, pero sí quisiera mencionar a la familia Ockershausen Galarza, quien me abrió las puertas de su casa para que pasara junto a ellos la navidad de diciembre de 1984, primera navidad lejos de mi familia. También les estoy muy agradecida a María Quintana y Lidia (Tilo, como le decimos), que cuidaron de mis hijos como si fueran propios. A mi grupo de amigas, a quienes voy a extrañar infinitamente, gracias por todo.
Queda en Puerto Deseado mi hijo mayor, por lo que no es un adiós para siempre.
No utilizo redes sociales, pero dejo mi correo para todo aquel que lo necesite: Bibiana.zubimendi@gmail.com
30 años… sólo puedo decir gracias a Puerto a Deseado y a toda su gente, mí gente.

Hasta pronto.
La doctora Bibi