EL ORDEN DIGITAL

jueves, 16 de octubre de 2014

DOCTORA BIBIANA MARÍA ZUBIMENDI/ Sabiduría y sensibilidad


Mayo de 1984 la vió llegar a nuestra ciudad, egresada de la Universidad de Buenos Aires,  dejando atrás la residencia de médica pediatra en el Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez, al que siempre recuerda con orgullo y cariño.
El destino la trajo a nuestro pueblo y ella lo eligió como propio. Aquí nacieron sus dos hijos: Santiago y Juan Mateo. Con el tiempo también se radicaron en nuestro medio sus padres: María del Carmen y Horacio.- Su hermana, María Gabriela reside en la ciudad de Buenos Aires.
Ella se puso al servicio de la comunidad en el  Hospital Distrital  y  en su consultorio particular, donde además de lo inherente a su profesión practicó una atención integral del niño, ocupándose en muchas oportunidades de temas sociales que desearía los niños no tuvieran que padecer. Asimismo, y cuando la responsabilidad la llamó, ocupó en tres oportunidades el cargo de Directora.
Se ha desempeñado como profesora de Francés en el Colegio Nro. 24, donde tuvo una  excelente relación con los estudiantes y grupo de pares. Constantemente buscó perfeccionarse y es por eso que siguió estudiando y además participando de actividades culturales, siempre presente en las propuestas que la localidad le brindaba.
Como doctora de niños ha creado tan lindos vínculos que varios de esos niños, hoy algunos ya padres, siguen siendo pacientes de LA DOCTORA BIBI.
               Ante el dolor del otro, acompañó a las familias que vivían situaciones difíciles con sabiduría y sensibilidad. Siempre dispuesta a la atención cuando en alguna oportunidad la consulta se ha trasladado a su domicilio, en cualquier horario calma la angustia de los papás que la requieren.
Esta pequeña semblanza intenta mostrar a la mujer, a la profesional,  a la ciudadana común, que se preocupó y ocupó de su familia, su trabajo, por las cosas de su pueblo y de la gente que lo ocupa, con pasión y corazón, herramienta ésta que la distinguió y la hizo más grande. Hoy decide, por razones familiares, alejarse de la localidad, queda un enorme vacío, a ella el reconocimiento eterno por todo lo brindado.
Hasta siempre, hasta pronto Dra Bibi!!!    
                                        Sonia Ockershausen