EL ORDEN DIGITAL

sábado, 11 de octubre de 2014

SECUESTROS VIRTUALES/ AHORA CLONAN CELULARES

Los cálculos sobre cantidad de secuestros virtuales “exitosos” mencionan unos 700 hechos por semana en el país. La modalidad delictiva se apoya en técnicas de persuasión de total agresividad, que causan terror en los receptores de los llamados, a quienes convencen de que tienen un familiar raptado. 
En el último tiempo estas bandas sumaron tecnología de última generación que les permite obtener los números de teléfonos celulares privados, acceder a información precisa sobre movimientos y finalmente “clonar” los aparatos. 
Así, cuando hay víctimas que dudan de la veracidad del secuestro y llaman al presunto cautivo, los atiende un integrante del grupo que reafirma la situación. Estos casos se vienen repitiendo, y ya generan alerta entre las autoridades judiciales y policiales.
“La gente está bastante informada sobre la falsedad de los secuestros virtuales, mucho más prevenida que hace un tiempo. Por eso las bandas buscan otras estrategias. Ahora sumaron la clonación de teléfonos”, dijo una fuente policial consultada. 
 Un caso con estas características ocurrido en la Ciudad de Buenos Aires tuvo como víctima a una pareja que recibió el llamado de una banda asegurando que su hijo estaba secuestrado y exigía rescate. En medio del drama, un integrante del matrimonio comenzó a llamar al teléfono de su hijo, pero fue atendido por otro presunto raptor. 
 De ese modo, el matrimonio pagó el rescate. Sin embargo, el joven nunca estuvo secuestrado, sino que las llamadas a su equipo se desviaron a un teléfono de los secuestradores virtuales. De ese modo, el engaño fue completo, informó el Diario Popular. 
 “Sumaron tecnología de última generación. Y tienen acceso a base de datos de clientes de telefonía celular”, señaló el vocero. Para Luis Vicat, experto en seguridad, “quien recibe el llamado va dando las respuestas, inducido por el presunto negociador. Todo esto se acompaña con gritos de cómplices actuando del presunto familiar raptado. Así hacen la simulación de la tortura. Y con esto logran el quiebre emocional”.


LA OPINION AUSTRAL